LA VERDADERA AMISTAD

Hay que ver cuantos presumen de ser personas excepcionales, cuantos presumen de ser buenos amigos, de dar todo por los demás y cuantos de ellos te dan la puñalada cuando te das la vuelta.

Hoy en día el mundo se mueve en su mayoría mediante redes sociales. Presumimos de tener muchos seguidos en Instagram, muchos amigos en Facebook y solemos hacer publicaciones para mostrar lo que tenemos y lo maravillosos que somos.

Pues bien, tengo que deciros que ya estoy cansada de todo eso. No necesito tener miles de amigos en Facebook, ni estar rodeada de gente que me pone buena cara, me abraza y me besa como si fuesen los mejores amigos del mundo, para que cuando más los necesite me dejen sola.

Recuerdo aquella época en la que no existía Internet, en la que las amistades eran puras y reales, en la que sabias de sobra quien estaba a tu lado y en quien podías confiar. Aquella en la que las amigas hacíamos todo lo posible por vernos y darnos ese beso y ese abrazo que salía del corazón.

Yo puedo decir bien alto y muy orgullosa que siempre tuve y tengo a día de hoy personas maravillosas, reales y sin caretas a mi lado. Ellas lo darían todo por mí al igual que yo por ellas. Son tantas que sería imposible nombrarlas a todas, pero sé de sobra que ellas sabrán quienes son. Algunas de ellas están lejos y llevamos tiempo sin hablar, pero sabemos de sobra que siempre estaremos ahí la una para la otra.

Hoy quiero hablar sobre tres de ellas en concreto, porque sin ellas yo no sería la misma. Mi primo Jesús, mi prima Nuria y mi gran amiga Sara.

Junto a ellos tengo los mejores recuerdos de mi infancia. Tenemos una conexión tan especial que cuando estamos juntos no hacen falta las palabras. Por eso, hoy quiero escribirles uno a uno un poquito lo que significan para mi, ya que sería imposible plasmar en tres páginas todo lo que me hacen sentir.

Jesús, tengo tanto, tanto, tanto que decirte que no sé por donde empezar. Eres tan importante para mi que si me faltaras estaría incompleta. Sabes que para mi eres mucho más que un primo, eres mi alma gemela, mi otra mitad, mi todo.

Desde que éramos unos niños hemos estado juntos, hemos sido inseparables aún cuando cada uno hacíamos nuestra vida. Hemos llegado a convertirnos en uno. Cuantas noches hemos pasado en vela hablando sin parar, riéndonos y llorando encerrándonos en nuestro propio mundo como si no existiese nada más. Momentos mágicos y únicos que se te clavan en el alma y hacen que se pare el universo entero.

Sin ti a mi lado siento que me falta algo, porque tú eres el bastón al que recurro cuando me cuesta caminar y se me hace muy difícil no tenerte aquí conmigo. Pero sé de sobra que sólo hace falta una simple llamada para sentirte a mi lado de nuevo.

Nuria, que decirte a ti, el otro trocito de mi. Eres tan especial para mi. Si miro hacia atrás, hacía esa época en que éramos solo dos niñas, una enorme sonrisa se apodera de mí. Tú estas en todos mis recuerdos, desde los que empiezan cuando era muy pequeña hasta los de hoy. Si tu no hubieses estado en ellos tengo muy claro que no serian tan maravillosos.

Tu has sido y eres uno de mis grandes pilares. Eres única y especial. Aunque a ti también te tengo lejos siempre estas en mis pensamientos y en mis palabras. Todos o casi todos los que me conocen ya han tenido que escuchar alguna de nuestras anécdotas juntas, me encanta contarlas, me encanta hablar de ti y de todo lo que significas para mi.

Y ahora te toca a ti, Sara.

Eres esa gran amiga que todos necesitamos a nuestro lado, esa que aún siendo muy diferente, lo es todo para ti.

Nunca olvidaré aquella primera carta que nos escribimos en la que nos dijimos lo que significábamos la una para la otra. Esa carta cambió por completo el sentido de la amistad que tenía hasta ese momento, porque hasta que llegaste, para mí la verdadera amistad no salía de mi entorno familiar, mis primos.

De ahí hacía adelante nos hicimos inseparables, y aunque hubo épocas en las que nos distanciamos siempre volvíamos al principio.

Tú has sido y eres el tercer pilar que me faltaba para terminar de construir este círculo. También te tengo lejos, pero vas conmigo a todas horas en mi corazón.

Siempre, me preguntaré que habría sido de mí si tu no hubieses estado a mi lado en muchos momentos de mi vida, que hubiese sido sin tu apoyo, sin tu cariño y sin tus verdades dichas en los momentos justos para abrirme los ojos.

Junto a ti he vivido algunos de los mejores y peores momentos de mi vida, por no decir todos. Gracias a que estabas en ellos se han hecho especiales, si eran buenos contigo eran geniales y si eran malos, contigo a mi lado no dolían tanto.

Deciros a los tres que os quiero con todo mi corazón.

Vosotros me conocéis más que yo misma, ya que con vosotros he podido desnudar mi alma sin miedo. Lo que he vivido con cada uno de vosotros nos mantendrá unidos para toda la vida. Personas como vosotras son las que dan el verdadero sentido a la amistad. Con vosotros a mi lado sé que nunca llegaré a estar sola.

Sois los tres muy diferentes, pero cada uno de vosotros a vuestra manera recomponéis el puzzle de mi existencia.

Doy gracias cada día por teneros, porque vosotros sois unos de los mayores tesoros que poseo. No podéis haceros una idea de lo mucho que os echo de menos y de lo mucho que necesito uno de vuestros abrazos.

Si mi alma pudiese hablar en este momento para deciros todo lo que siente, el mundo se llenaría de luz, porque no serían simples palabras lo que os diría, os mostraría un sentimiento puro, brillante y de un incalculable amor.

El día que llegue mi momento y tenga que dar un paseo por mi vida, sin duda, vosotros seréis uno de los recuerdos que me hagan partir con una enorme sonrisa.

Os quiero con toda mi alma mis niños, no lo olvidéis nunca, y gracias, muchas gracias por tanto que me habéis dado, pero sobre todo, gracias por estar a mi lado.

Quiero aprovechar este escrito para dar las gracias también a todas las personas que me demuestran todo su amor y cariño cada día. Gracias a todos los que de una forma u otra formáis parte de mi vida. Gracias por hacerme la mujer más afortunada del universo entero. Me encantaría nombraros uno a uno, pero sois tantos que me es imposible, y no me gustaría dejar a ninguno fuera. Pero vosotros ya sabéis quienes sois.

Os quiero.

Un enorme beso a todos.

Gracias mamá

Dicen que hoy es un día especial porque esta señalado en el calendario como el Día de la Madre, pero para mí cada día que pasa y estas a mi lado es suficiente.

Recuerdo, cuando era una niña y me decías constantemente que sólo cuando fuese madre llegaría a entender muchas de las cosas, broncas y castigos que por aquel entonces no comprendía, y que ahora que soy madre entiendo perfectamente. Siento haberte hecho pasar malos momentos por mi rebeldía, siento no haber estado más a tu lado cuando debí hacerlo y siento muchísimo más haberte hecho llorar en más de una ocasión.

Gracias mamá, gracias por todo tu amor y cariño, gracias por haberme dado el regalo más maravilloso del mundo, la vida y sobre todo gracias por ser una gran madre.

Nunca olvidaré el día en el que estaba con mis amigas y de repente me empecé a encontrar mal. Necesitaba llamarte, hablar contigo y escuchar tu voz. Sin pensarlo busqué un teléfono rápidamente y cuando lo encontré descolgué y marqué el número de casa. Después de varios tonos por fin, escuché tu voz y para mi fue como si se me hubiese abierto el cielo. Me dio vergüenza decirte que sólo te llamaba para escucharte y hablar contigo, asi que me inventé que tenía una herida, que estaba infectada y que necesitaba tu ayuda. Tu me diste tus consejos para curarla y hablamos durante un rato más. No te puedes hacer una idea de lo feliz que me sentí cuando colgué el teléfono. Había escuchado tu voz y eso me permitió seguir disfrutando de aquel maravilloso día junto a mis amigas. Ahí fue cuando realmente me di cuenta de lo mucho que te necesitaba.

Tu vida no ha sido un camino fácil de recorrer, pero jamás te rendiste. Y aún con el alma y el corazón lleno de cicatrices aquí estás, luchando cada día por seguir en pie, por nosotras, tus hijas y tus nietas, porque sabes que te necesitamos a nuestro lado.

Eres la mujer más bonita del mundo, y el mundo no se puede permitir perderte, porque sin ti en él, no brillaría igual, sin tí, yo no sonreiría igual.

Sigue luchando y no te rindas nunca, porque sé que tu puedes con esta batalla y con todas las que se te vengan encima, guerrera mía.

Mamá, madre, te amo con locura. No olvides nunca que siempre me tendrás a tu lado al igual que yo te tuve a ti cuando te necesité. Gracias a ti me convertí en la mujer que soy ahora.

TE QUIERO.

Un enorme beso a todos.

EL AMOR Y YO

AMOR, ese sentimiento tan puro que cuando te atrapa te llena, ilumina tu alma y te hace sentir una felicidad extrema.

Hay muchos tipos de amor, el que se siente por uno mismo, el que se siente hacia la familia, hacia los amigos, hacia la vida en general etc. Y aunque para mí el más maravilloso del mundo es el que se siente hacía un hijo, hoy quiero hablar sobre el amor en pareja.

A lo largo de mi vida han habido varias personas que consiguieron tocarme el corazón, algunos de ellos fueron amores imposibles, otro simplemente se alejaron, de otros me aleje yo, algunos me hicieron daño y a otros hice daño yo, (esto es algo de lo que siempre me arrepentiré, porque nunca me gustó que nadie sufriera por mi). Pero si hablamos de amor verdadero, del que se te clava en el corazón y no te deja respirar, entonces son tres los que realmente consiguieron enamorarme.

El primero fue a los trece años, mi primer amor y el que dicen que nunca se olvida, el que dura lo mismo que un campamento de verano. Fueron diez intensos días que viví con la inocencia de la niña que era. Para mí fue un sentimiento nuevo que no conocía, algo mágico e inexplicable. Fueron diez días que no olvidaré jamás. Han pasado veintisiete años y todavía lo recuerdo cómo si fuese ayer.

A los diecinueve años llegó el segundo, con el que me casé y tuve a mi hija. Con él aprendí que la frase “el amor es ciego”, es cruelmente real.

Desde el principio me enamoré hasta los huesos, tanto, que no supe ver las señales que ya estaban marcando mi futuro junto a él.

El mismo día que le conocí empezaron las mentiras, mentiras que yo veía como inocentes. Tenía problemas con la justicia, pero por aquel entonces no le daba importancia y pensaba que ya cambiaría, así que con todo aquello rodeándome tuve a mi hija al cumplir los veintidós años. Ella es el único motivo por el que jamás me arrepentiré de haber estado con él.

Pasaba el tiempo, la situación empeoraba y yo seguía estando enamorada, tanto que cuando cumplí los veintitrés años nos casamos. Mi vida junto a él era una montaña rusa constante, podíamos estar arriba y de repente caer en cuestión de segundos, hoy me trataba como una reina y mañana era solamente basura para él.

Durante el tiempo que estuvimos juntos me anuló por completo como persona, a su lado yo no era nada más que una simple zombi, me hundió de tal manera que llegué a creerme que no servía para nada.

Fueron nueve años de violencia, problemas con la justicia, con la familia, con los amigos.
Nueve años dentro de un infierno del que me costó muchísimo salir. Los detalles los dejaré para otro momento, pero si diré que todo terminó porque llegó el dia en el que me di cuenta que si seguía en esa situación él acabaría con mi vida, así que un día hice las maletas y me fuī.

Después de eso la situación empeoró. Mi vida se basaba en estar escondiéndome y vigilar a mi alrededor constantemente para comprobar que él no me estuviese cerca y pudiese hacerme daño. Por supuesto hubo muchas visitas al cuartel de la Guardia Civil para poner denuncias, y ahí fue donde encontré a mi tercer amor.

Un Ángel que se nos presentó en el momento que más lo necesitábamos mi hija y yo. Un hombre cariñoso, maravilloso, y lo más importante era la preocupación que demostraba por nosotras. Estaba constantemente pendiente de que estuviésemos bien, nos llamaba por teléfono o nos venía a visitar a casa. Consiguió que renaciese en mi sentimientos que había olvidado. Con él sentí que la vida por fin me estaba recompensado por todo lo vivido.

Se comportaba como un verdadero padre y mi hija le quería muchísimo. Yo estaba feliz, muy feliz y muy enamorada, su familia era maravillosa y nosotros nos queríamos mucho. ¿Qué más podía pedir?. Para mí era un sueño hecho realidad.

Todo cambió cuando a los tres años de relación me confesó una infidelidad la cual yo perdonė. Había pasado hace tiempo, nuestra vida había cambiado por completo y era el presente lo que me importaba, y aunque he de reconocer que lo pasé muy mal, le perdonė con todas las consecuencias, pero el verdadero problema fue que ėl no pudo superarlo. A partir de ahí los celos compulsivos le consumían hasta el punto de hacerlos insoportables. Acudimos a psicólogos, pareció dar resultado y unos años después nos casamos muy enamorados.

Fue pasando el tiempo y los celos volvieron, nos fueron consumiendo poco a poco
desencadenado en depresiones continúas, desconfianza y desprecios. Vī como mi mágico mundo empezaba a desvanecerse.

Sé que no soy perfecta y que yo también cometí muchos errores, se que también le fallé alguna vez, pero tengo claro que siempre luché por lo nuestro. Siempre estuve a su lado apoyándole, intentando hacerle ver lo bonito de la vida, de nuestra vida juntos, lo teníamos todo y él era incapaz de verlo, así que un día, de repente y sin esperarlo decidió acabar con once años de relación.

Ha pasado un año desde aquel momento, y aunque me dejó destrozada y hundida
psicológicamente volvi a levantarme y continúe mi camino.

A día del hoy mantenemos nuestra amistad viva, nos tenemos mucho cariño y a pesar de todo yo prefiero quedarme con todo lo bueno. Nunca olvidaré todo lo que hizo por mi y por mi hija, y le estaré eternamente agradecida por todo aquello.

Pero me di cuenta que yo vivía por y para él y ahora, vivo para mí. He llegado a conocerme a mi misma realmente y por fín puedo ser yo, sin miedos, me siento feliz conmigo misma y orgullosa de todo lo que he conseguido.

Yo, que amo el amor por encima de todo, ya no soy la misma. Antes me entregaba al 100% y ahora me he vuelto fría y distante. Sigo siendo cariñosa, sí, pero ya no es lo mismo, ese día algo dentro de mí se rompió. Me costó mucho recomponer los trocitos en los que quedó mi alma.

Sé que todavía tengo mucha vida por delante y que nunca se puede decir nunca, aunque también creo que a día de hoy es muy difícil que vuelva a ser la misma.

Pero quien sabe, quizás en algún momento, en algún lugar o en algún instante aparezca esa persona que sin esperarlo cambie todo de repente y consiga hacer que este corazón roto vuelva a amar de nuevo.

Un enorme beso a todos.

NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR EN MI PARAISO 2

La publicación de hoy es especial ya que no está escrita por mi. Esta escrita por Eva, la mujer de mi primo del cual hablo en el artículo anterior.

Creo que es bueno que escuchemos esta parte de la historia, por que fue ella quien la vivió en primera persona, y quien mejor que ellapara abrirnos los ojos y mostrarnos el dolor tan inmenso que queda cuando alguien decide abandonar este mundo intencionadamente.

Eva, desde aquí quiero mandarte un beso enorme y decirte que te quiero mucho mi niña.

“Aparentemente puedes dormir con una persona y no saber lo que pasa por su cabeza, y mucho menos conocer sus inquietudes más profundas. Hubo un tiempo en mi vida en que pensé que lo tenia todo bajo control, mi casa, mi marido, mis hijos, familia y amigos. Me confundí, se me estaba escapando de las manos la parte que mas quería, amaba y que daba sentido a mi vida. Mi marido, mi compañero, mi amante y amigo. Juntos desde los 16 años, aprendí con ėl todo lo que sabía hasta ese momento. Habíamos formado juntos aquel hogar, que a base de mucho esfuerzo y siempre juntos habíamos sacado adelante. Habíamos creado tres vidas maravillosa, que sonreían, vivían y disfrutaban felices. Tres maravillosos hijos que completaban nuestra familia.

¿Dónde me perdí?. ¿Qué pasó?. ¿En qué momento empezó a decaer?. ¿Por qué yo no me di cuenta de su situación?. Todas estas preguntas no me las podrá responder jamás y quedaran en mi mente para toda la vida.

Desde que tomó la decisión de no querer vivir, he luchado por entender y comprender. Esto me ha llevado muchos años de noches en vela con llantos, culpabilidad y sesiones con psicólogos pero por fin, entendí. Entendí que la depresión tiene varias caras, y no siempre sale a la luz hasta que ya es tarde, tarde para pedir ayuda porqué la persona esta enferma. Tan enferma e inmersa en su pensamiento y oscuridad que no hay un rayo de luz que le motive a pedir ayuda.

En tres meses escasos, le vi decaer y por más que yo le preguntaba, su respuesta siempre
era la misma: “tranquila, el trabajo me tiene preocupado”. Recuerdo el último día cada día y en parte me siento culpable por el desenlace. No deje de estar detrás suya, de decirle que ese no era Salva, que parecía otra persona. No discutía, siempre me daba la razón (sabiendo yo misma que no la tenía), hacia cualquier cosa que le pidiera y eso no era bueno. Prácticamente le obligue a que pidiese ayuda, tanto a amigos, familia o a un profesional ( sin saber yo que ya lo había hecho. Y me enteré después, todo después….). Viniendo en el coche de una pequeña escapada de Semana Santa, empezó a sonar en la radio una canción de Merche. En una de las partes decía : ¿si el tiempo hace el olvido, cómo te siento aquí conmigo?” La canción hacia alusión a una persona que había fallecido y quería decir que por mucho tiempo que pase, el dolor se atenúa, pero jamás se olvida. Yo hice referencia a la muerte de mi hermana y lecomenté: “¿has oído esta parte de la canción?. Es lo que yo siento cuando pienso en mi hermana”. Esa fue la conversación más larga en el trayecto. A partir de ahí se metió más en sus pensamientos y el siguiente fue, cuando llegamos a casa, que me dijo: ” cariño, voy a sacar al perro y tu llama a Lorena para decirle que su gata ha tenido crías”.

Éstas son las últimas palabras que tengo de él. Ni una carta, ni un beso, ni un abrazo, nada, sólo sus ojos mirándome cuando salía por la puerta. Tardaba en regresar y pensé: “el perro se ha escapado como tantas otras veces y estará detrás de él en esta noche de agua”. Pero pasaban los minutos y parecía demasiado raro. Seguía pasando el tiempo y ya intuía que algo pasaba, que algo malo estaba sucediendo y empecé a llamar a familiares, amigos y Guardia Civil. Entre todos me tenían que ayudar a encontrar a mi marido. Ėl me necesitaba más que nunca.

Pasaron 20 terribles y angustiosa horas y por fin una sirena sonó, un coche de la Guardia Civil iba en dirección a algún sitio. Le seguimos bajo una intuición y allí estaba, tumbado sobre la tierra mojada a los pies de esa torre eléctrica que el decidió que sería su ayuda para que desaparecieran sus problemas, problemas que el alimento sin una segunda opinión.

Ahí terminó su vida, parte de la de mis hijos y la mía. Me sentí durante muchísimo tiempo perdida, mis hijos se habían quedado sin su papi, ese papi que les consolaba cuando se caían, se ponían enfermos y les hacía reír con sus bromas, ya no tendrían más sus abrazos, sus besos de buenas noches y su hija pequeña, que por entonces tenia tres años, ni lo recordaría.

Hemos salido adelante sin él, si, pero también hemos vivido en una mentira durante años. Mis hijos eran demasiado pequeños para saber y llegar a entender la muerte de su padre. Decidí crear un guion y todo el mundo tendría que seguirlo hasta que yo diera permiso para cambiar el argumento.

He pasado por momentos de enfado, odio hacia él, por dejarme sola, por no dar la oportunidad a sus hijos de crecer a su lado, por no haberme hecho partícipe de su tormento. Pero ese odio nunca fue tan fuerte cómo para olvidar todo el amor que he sentido por él.

Hoy por hoy entiendo su sufrimiento, su desesperación y su valor para tomar una decisión así. Es evidente que no la comparto y cuando yo caí (porque a los años yo también caí en picado), me dio tanto miedo de los pensamientos que se me venían a la cabeza, que no tarde en pedir ayuda, una ayuda que me hizo salir de casa después de muchas semanas, una ayuda que me hizo tener hambre, una ayuda que me hizo tener otra vez equilibrio mental y poder vivir cerca de mis hijos.

La depresión es una de las peores enfermedades mentales que hay, pero por favor, si te encuentras en este estado y no ves salida, que sepas que la hay, que hay mucha gente cercana a ti y profesionales que te pueden ayudar. Quizás no en una semana o en dos, pero cuando te despiertes una mañana, notarás al abrir los ojos que esos miedos han desaparecido y sin darte cuenta tu vida volverá a tener sentido”.

Un enorme beso a todos.

NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR EN MI PARAISO

Aquí estoy, de pie, paralizada ante la puerta que espero que cambie mi vida en cuanto cruce por ella. Me encuentro hundida psicológicamente, desesperada y con la autoestima tan baja que ya no encuentro salida a esta situación.

De repente se abre la puerta, y de ella sale una doctora pronunciando mi nombre. Ya está, ya llegó el momento y estoy nerviosa, muy nerviosa. Camino detrás de ella y tomo asiento delante de su mesa. Me mira a los ojos y tranquilamente me anima a contar el motivo de mi consulta. Respiro profundamente, cojo fuerzas y esta es mi respuesta: – Por favor, necesito que me ayudes a seguir con vida, porque yo sola no podré conseguirlo.

Es increíble como una desgracia, como la perdida de un ser querido, te abre los ojos, te despierta de la pesadilla en que estás viviendo y te muestra las dos caras de la moneda.

Él era una persona increíble, un gran marido, padre, hijo, amigo…. Él, era un gran apoyo para mi.

¿Cómo no pude darme cuenta por lo que estabas pasando?. ¿Sabes?. Creía que estabas enfadado conmigo, y creí que ese era el motivo por el que estabas tan serio. Jamás hubiese imaginado cual era realmente la causa. Dios, estaba tan encerrada en mí que ni siquiera se me ocurrió preguntarte como estabas tu.

Nunca olvidaré aquel día en el que me llamaron por teléfono avisándome de que habías desaparecido. Llevaban horas buscándote y no te encontraban. Fue sin duda uno de los peores momentos de mi vida. Pero peor fue cuando al día siguiente me comunicaron que te habían encontrado. Habías decidido acabar con tu vida.

Me enfade muchísimo contigo, ¿cómo habías sido capaz de abandonarnos así?. Dejaste sola a tu mujer con tres niños, a tus hijos sin padre, a tus padres sin hijo, a tus hermanos sin hermano y a mí, sin ti.

Pero entonces pensé fríamente y comprendí que no podía enfardarme contigo ya que en ese momento yo estaba pensando en hacer exactamente lo mismo que tú, y el sentimiento de enfado cambió por el de comprensión. Estabas enfermo y lo que sucedió realmente es que no pudimos ayudarte.

Podía imaginar perfectamente lo que pasaba por tu cabeza antes de hacerlo. Estabas tan roto por dentro que tu único pensamiento era que todos estarían mejor sin ti ya que, cuando nos sumimos en una depresión no somos capaces de ver más allá, y por desgracia la mayoría de la sociedad no ve la depresión como una enfermedad, no entienden que no se trata de ser cobarde o rendirse, se trata de que necesitamos ayuda y nos da miedo pedirla. Pero no hay que avergonzarse por ello ya que es una enfermedad que se merece el mismo respeto que cualquier otra. Hay que comprender que una persona cuando llega a esos extremos es porque su mente y su corazón llevan tiempo muertos por dentro.

Pero tú me mostraste la otra realidad. Me diste la oportunidad de poder ver lo que ocurre cuando alguien toma esa decisión, y lo único que queda es destrucción y mucho dolor. Por eso, desde aquí quiero mandar un mensaje a todas esas personas que se sienten abatidas y no encuentran solución. Quiero que sepan que no deben tener miedo a pedir ayuda, porque siempre habrá alguien dispuesto a ayudarlas, porque aunque en ese momento no sean capaces de darse cuenta, será mucho mayor el dolor que causarán con su ida. Porque cada persona es única e irremplazable, asi que sólo por los que nos necesitan merece la pena seguir hacia adelante.

Ojalá nunca hubiese pasado por ello. Ojalá estuvieses aquí con nosotros. Ojalá te hubiésemos podido ayudar. Ojalá te hubieses dejado ayudar.

Te echo mucho de menos, tú me enseñaste a no rendirme, tu me enseñaste a ver lo
importante que somos para nuestra familia y amigos, tú me enseñaste a vivir, y sé, que el día que nos volvamos a ver en nuestro cielo nos sentaremos juntos para hablar de nuestras cosas como lo hacíamos antes, volveré a ver esa sonrisa tuya tan bonita y a sentir el abrazo que tanto necesito.

Ahora desde aquí solo puedo decirte que te echo de menos y que te quiero.

Nos volveremos a encontrar en nuestro paraíso.

Un enorme beso a todos.

A TI, MUJER

Mujer, tú que sufres en silencio y que vives en una cárcel llena de insultos y agresiones
continúas.

Tú, que a pesar de todo no te rindes e intentas ser fuerte por el bien de los que te rodean.

Tú, que callas tu sufrimiento diario, que te levantas cada día con la incertidumbre de no saber que pasará y de no saber cual de las dos caras te enseñará hoy el monstruo con el que vives.

Tú, que incluso estando rodeada de gente te sientes sola y abandonada por la sociedad.

Tú, que eres incapaz de comprender porque la persona a la que amas y entregas tanto te humilla, te degrada como persona y te maltrata física y psicológicamente.

Tú, que solamente te sientes libre en el silencio de la noche cuando el no está, permitiéndote soñar por un momento que nada es real.

Tú, que miras a tus hijos a los ojos y sólo ves tristeza y miedo en esos ojitos que te miran.

Tú, que te sientes señalada y juzgada continuamente por el resto del mundo haciéndote sentir que tu eres la culpable.

Pero yo te digo a tí, mujer, que tú no eres culpable de nada, que eres una valiente porque a pesar de todo sigues luchando cada día por sobrevivir y que algún día serás capaz de huir para comenzar una nueva vida.

No hagas caso a los que te juzgan, porque simplemente son incapaces de imaginar ni por un segundo el pánico que sientes y el control al que estas sometida.

A tí, mujer, no te rindas nunca, no sigas callándote y grita bien alto. No tengas miedo de pedir ayuda porque siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte.

A ti, valiente, que en tu interior siguen vivas esas ganas de bailar y de sonreír, solo decirte que aunque sea duro y muy difícil, aunque parezca imposible se puede salir de ahí.

Llegará el día en el que sentirás que algo dentro de ti a cambiado, te darás cuenta de lo que vales, creerás en ti de nuevo y tendrás las fuerzas suficientes para cruzar la puerta que te separa de la felicidad.

Ese día no lo dudes, comienza ha caminar sin mirar atrás y corre si hace falta, pero no te pares.

Mira hacia adelante, fíjate bien, ¿lo ves?, no estas soñando, es tu futuro y esta lleno de nuevas oportunidades. Así que ves a hacia él sin miedo porque esta esperando a que llegues, dice que todo saldrá bien y que allí, podrás volver a sonreír de nuevo.

Un enorme abrazo..

LOS LATIDOS DE MI CORAZON

Acostada en la cama, en el silencio de la noche solo se escuchan los latidos de mi corazón. Es un sonido que me atrapa, me dice que estoy viva y que esta maravillosa vida me da una nueva oportunidad.

Se me pasan mil pensamientos por la cabeza que necesito soltar y contar al mundo, así que mientras en una mano sostengo mi corazón con la otra empiezo a escribir con el alma en el cuaderno de mi vida.

Hoy no quiero escribir sobre cosas tristes, hoy sólo quiero hacerlo sobre lo que me hace sentir bien y consigue hacerme sonreir. Hoy quiero hablar de los sentimientos que afloran desde lo más profundo de mi ser, esos que hacen que mi corazón lata con fuerza y emoción.

A mi cabeza vienen recuerdos de aquellas navidades en las que nos reuníamos toda la familia alrededor de una mesa enorme llena de adornos, y en la que no faltaban las sonrisas y las muestras de cariño. Navidades especiales en las que jugaba y bailaba sin parar junto a mis hermanas y primos. Navidades en las que estábamos todos y en las que reinaba la emoción. “Que recuerdos más bonitos”.

Pasaron los años, fuimos creciendo y aunque cada uno empezó a formar su propia familia, la unión que sentíamos por aquel entonces continúa a día de hoy. Seguimos siendo una piña en la que nos apoyamos los unos a los otros y puedo decir bien alto, que tengo la gran suerte de pertenecer a una gran y bonita familia.

También me vienen aquellos recuerdos a la mente en los que siendo tan solo una niña de ocho años tuve que ejercer de madre de mis hermanas pequeñas, mientras que a su vez luchaba por no perder mi inocencia.

Fue una época dura, ya que llevaba una casa y tenía que cumplir con las obligaciones que ello conllevaba mientras veía como la única preocupación de mis amigos era la de elegir el siguiente juego. Un juego en el que yo tendría que participar, porque a esa edad esos son los únicos problemas que debería tener.

Pero a pesar de todo no me lamento por ello. Sé que por circunstancias de la vida mis padres no tuvieron más remedio que hacerlo así. Lo bueno, que de esa experiencia saqué algo único, una unión muy especial con mis hermanas. Eso nos hizo inseparables y a día de hoy son muchos los momentos en los que entre risas recordamos cientos de anécdotas vividas.

Todo aquello me hizo crecer como persona, me enseñó a valorar mucho más las pequeñas cosas que me rodean y sobre todo a ser feliz con lo poco que pueda tener.

Un enorme beso a todos.

EN LO ALTO DE LA MONTAÑA

Abro mis ojos, salgo de la cama y me dirijo a la ventana. No ha sido una noche fácil y la luz que me deslumbra me avisa que ha comenzado un nuevo día.

Hoy es un día de esos en los que me encuentro saturada y necesito desconectar de todo lo que me rodea, siento que la casa se me cae encima, asi que me arreglo y me dirijo al coche con la única intención de conducir a un lugar apartado, en el que pueda volver a encontrarme conmigo misma.

Después de conducir unos kilómetros detengo el coche y empiezo a caminar hacia lo alto de Sierra de Bernia.

Cuando llevo un tiempo caminando por fín llego a la cima. No ha sido fácil llegar pero aquí estoy, en lo más alto, con los brazos abiertos y gritando con todas mis fuerzas al mundo. Necesito hacerlo, necesito soltar todo el agobio que llevo dentro y que me está impidiendo respirar.

Desde aquí arriba todo es distinto, los problemas y preocupaciones parecen no existir. En este mágico lugar me encuentro rodeada únicamente de naturaleza, vida y paz, mucha paz. Un lugar donde sé que nadie conseguirá hacerme daño.

Miro hacía abajo, hacía el acantilado. Siempre me dieron miedo las alturas pero hoy no lo tengo, no tengo miedo a caer porque me siento fuerte y segura. Ojalá pudiese volar, me lanzaría sin pensarlo al vacío hasta llegar al límite. Allí desplegaría mis alas, alzaría el vuelo hacia las nubes y planearía al ritmo del viento sintiéndome libre, ligera y con esa sensación de felicidad que sólo cuando te encuentras contigo misma puedes llegar a sentir.

De repente vuelvo a la realidad. Por mi rostro caen lágrimas las cuales se escapan de mis ojos arrastrando con ellas todo lo que mi cuerpo y mi alma necesita expulsar. Grito de nuevo intentando liberar toda la carga que llevo sobre mí. No quiero sentirme mal, no me gusta estar así y cuando pasa necesito evadirme, estar sola y darme un tiempo para volver de nuevo con más fuerza y con más ganas que nunca de enfrentarme al mundo. Un mundo que me deslumbra cada día con su belleza, que me da motivos para seguir hacía adelante con cada amanecer y un mundo que me susurra: “tu puedes, no te rindas”.

Me quedo alli parada disfrutando del momento, expulso todo el aire que tengo dentro para poder inspirar aire nuevo y renovarme. Sonrio y emprendo mi camino de nuevo hacía el coche. Vuelvo con las pilas cargadas, llena de energía y preparada para enfrentarme a todas las adversidades que me esperan cuando vuelva.

porque a pesar de todo seguiré siempre hacia adelante, porque a pesar de todo yo no pienso rendirme jamás.

Un enorme beso a todos.

El pequeño pececillo.

Hoy en el cielo tenemos un angelito más con una carita muy dulce y una sonrisa maravillosa. Ha llegado hasta allí nadando entre las nubes blancas; ahora serán ellas la cama en las que descanses, la luna será quien te acune por las noches y el sol quien te de calor. Estarás rodeado por otros ángeles, ellos serán ahora tus compañeros de juegos y tendréis miles de estrellas para jugar.

Sé que desde allí arriba enviaras todo tu amor a tus padres, por que para ellos ahora es cuando llega lo más difícil.

Tienen que continuar con el corazón roto porque ya no estás tú, su pececillo, y no hay mayor dolor para unos padres que perder a un hijo, y mucho peor es cuando lo pierdes en estas condiciones, imposibles de comprender para la gente buena, imposible de afrontar que exista gente en el mundo capaz de hacer algo así a un niño inocente.

Ahora ya no podrán darte el beso de buenas noches ni arroparte cuando tengas frío, ya no volverán a oír tu risa ni acompañarte al colegio. Se perderán tu graduación y el gran cambio al instituto. Ahora tendrán que aprender a no girarse cuando oigan a un niño llamar a sus padres porque no serás tú, ya no oirán salir de tus labios un te quiero mamá o un te quiero papá, ya no serás tú quien llame a la puerta o les despierte por las mañanas.

Este año no podrán llevarte a la playa ni pasar las navidades junto a ti, este año Papá Noel no te dejará regalos debajo del árbol. No conocerán a tu primera novia, no podrán acompañarte del brazo hacia el altar ni conocerán a tus hijos.

Pero tranquilo Gabriel, porque sé que no se rendirán. Intentaran ser fuertes y aunque deben continuar con el dolor inmenso de no tenerte a su lado, ellos lo harán por ti, porque te lo mereces, porque tú nunca te rendiste, nunca dejaste de sonreír y porque a partir de ahora ellos mantendrán tu sonrisa viva en ellos.

Siempre te llevaremos en nuestros corazones.
Descansa en paz pequeño pececillo.

Un beso enorme de Gema Jerónimo Hernández.

MI MAYOR SOL, MI HIJA

Parece mentira que hayan pasado dieciocho años desde aquel día que vi tu carita por primera vez, eras preciosa y lo sigues siendo. Pero mírate ahora, te has convertido en toda una mujercita, en toda una campeona.

No has tenido un camino fácil, has pasado por cosas que ningún niño debería haber vivido.

Mi mejor regalo es verte sonreír cada día, porque sé que a pesar de todo, ahora eres feliz.

Nunca se me olvidará aquel día que cambió tu vida para siempre. Fue un 24 de marzo, Jueves Santo y acababas de cumplir cinco añitos. Nos despertamos y te quedaste un rato conmigo en la cama, saltando y riendo. Un rato después presencié como mi niña subida a la mini moto que le había regalo su padre, se estrellaba contra una pared. Fue el peor momento de mi vida, creí haberte perdido para siempre, y de repente, te vi en los brazos de tu abuelo y aunque me decía que estabas bien, desde lejos pude ver tu pequeña pierna colgando. Corrí hacia ti gritando que te mirasen la piernecita. Se me encoge el corazón cada vez que recuerdo esa imagen. Te llevamos volando al hospital de la Vila y como la lesión era demasiado grave directamente nos trasladaron en ambulancia al hospital de Alicante.

No solté tu mano ni un sólo segundo durante el trayecto, no dejabas de llorar, sufrías un dolor insoportable y yo no podía hacer nada para consolarte y quitarte ese dolor. Te juro que si no hubiese tenido tus manitas entre las mías y sentía tu corazón, en ese mismo momento me hubiera muerto de pena.

Han pasado casi trece años y desde entonces has estado saliendo y entrando continuamente de hospitales.

Has tenido que crecer demasiado deprisa y aunque te has hecho muy fuerte, sé que en el fondo ese corazoncito que llevas dentro esta lleno de cicatrices que te dejaron las heridas sufridas.

Gracias mi niña, gracias por todo tu apoyo y gracias por venir a consolarme con tus manitas y tus abrazos cuando me veías llorar siendo tan pequeñita. También quiero pedirte perdón por todas las veces que sufriste cuando me veías triste y por no haber podido protegerte más de lo que lo hice. Quiero que sepas que eres lo más grande que me ha dado el universo, eres mi fuerza, mi energía y mi razón de ser. Te has convertido en mi mayor apoyo y confidente.

Muchas felicidades princesita mía. Te quiero con toda mi alma.