UN ANGEL EN LA OSCURIDAD

Está oscuro, miro a mi alrededor en busca de alguna luz que me guíe pero no la encuentro.

Estoy perdida, camino con las manos extendidas hacia adelante intentando encontrar el camino. Grito, pero nadie me escucha, estoy sola.

De repente oigo susurros. Son los problemas y preocupaciones burlándose de mi. Me acechan como los lobos a su presa. Me asustan de tal manera que no me dejan pensar, siento que me va a estallar la cabeza.

Me tapo los oídos, no quiero escucharlos. Quiero que se vayan, que desaparezcan, pero sus voces cada vez son más fuertes.

¡BASTA!, ¡basta ya! grito, pero mi voz se pierde en el vacío.
Estoy cansada y derrotada. Quiero salir de este tormento y huir lejos. Me siento incapaz de enfrentarme a ellos. Estoy tan bloqueada que no encuentro soluciones.

Se regodean a mi costa. Rozan mi piel para asustarme cada vez más y lo están consiguiendo.

Pero pon fin a lo lejos se empieza a vislumbrar una pequeña luz. Es diminuta pero crece por momentos. Un Ángel de esperanza aparece en medio de la oscuridad. Me mira sonriente y me transmite paz, mucha paz. Todo a mi alrededor comienza a iluminarse poco a poco con la luz que emana de él, y a lo lejos veo a los problemas y a las preocupaciones mirándome atónitos. No entienden que ocurre. Mi cuerpo se relaja y el poder que ejercen sobre mi disminuye. El miedo desaparece, estoy dispuesta y con las fuerzas necesarias para enfrentarme a ellos.

Aunque todo sigue igual, ahora todo parece distinto. Es inevitable que a veces me sienta así, perdida. Pero estoy segura que siempre podré levantarme, sólo debo coger fuerzas, respirar profundamente e intentar buscar salidas, porque siempre las habrá. Solo necesito recomponerme. El cuerpo y la mente a veces llegan a su límite y no te permiten pensar con claridad.

Siempre tendré al Ángel de mi Yo interior velando por mi, para guiarme y mostrarme el camino.

Todos pensamos en algún momento que no podemos más y nos da miedo continuar. Vivimos demasiado deprisa, y sólo cuando llegamos a este punto nos damos cuenta. Pero no nos rindamos jamás, porque un alto en el camino a veces es necesario, asi que párate el tiempo que necesites, llénate de energía y retómate con determinación y confianza en ti mismo.

Un enorme beso a todos.

HUNDIDA

Estoy temblando, encerrada entre las cuatro paredes del baño. Sentada en el suelo y con la espalda apoyada en la puerta. Nunca creí sentir tanto miedo.

Al otro lado se encuentra la persona que me provoca este estado. Conmigo, la sombra de sus demonios que me atormentan y persiguen constantemente.

 

Pego el oído en la puerta durante un instante por si le oigo, pero no escucho nada, solo se oye el palpitar de mi corazón. Miro y en mi mano derecha sostengo un cuchillo afiliado. Intercambio la vista constantemente entre el cuchillo y mi brazo izquierdo, fijo la mirada y lo acerco, solo unos pocos milímetros separan mi piel del filo, los mismos que me separan de la libertad.

Decidida apoyo el cuchillo sobre la piel, el deseo de acabar con todo me susurra al oído que corte la finas venas que me unen a la vida. No sufriré, me quedaré dormida sin más y todo acabará pronto. Pero una pizca de cordura me dice que no lo haga, y me dice que debo de resistir.

Dios mío, ¿a quien hago caso?. No puedo más, no me quedan fuerzas y el dolor se me clava como puñales en el pecho. Me ahogo y creo voy a perder la consciencia.

En un instante pasan por delante mía, como si de una película se tratase, imágenes de mi vida, de mi hija, mi familia y amigos. Yo no quería morir así, no quería irme de esta forma. Lo tenía todo planeado y no era así. Porque si de algo estaba segura, era de querer acabar con todo, pero lo haría bonito. Quien me encontrase debía de llevarse una impresión muy diferente. Y aquí estoy, apunto de tirarlo todo, todos mis planes, porque ahora en el estado en el que estoy, y aunque parezca increíble lo unico que me preocupa es la forma en la que quiero morir.

 

De repente, recuerdo que en el cajón de mi derecha hay somníferos. ¿y si me los tomo?. Pero solo unos cuantos, los suficientes. No sin antes asegurarme de que él no pueda entrar en el baño mientras duermo. Sólo quedan seis pastillas, no son suficientes para parar mi corazón pero si para hacerme dormir durante bastante tiempo, y con suerte, cuando despierte, la necesidad de usar el cuchillo habra desaparecido. En otra ocasion me despediré de todos para siempre, no sin antes escribirles lo mucho que les quiero y pedirles perdón.

Alla voy, me las tomo, la espera se me hace eterna, pero a los pocos minutos empiezo a notar su efecto. Siento como me quedo dormida y me sumerjo en un sueño profundo. La paz se apodera de mi y el miedo se ha marchado. Sonrío por fin. Ojalá no despierte, ojalá me quede aquí, sumergida en un mundo irreal donde los demonios no existen.

Esta circunstancia se dio a lo largo de mucho tiempo en mi vida. Tiempo en el que despertar cada mañana era un suplicio, y en el que cada minuto que pasaba se convertía en una eternidad. Tiempo en el que conocí el verdadero terror.

Por suerte nunca llegué a usar ese cuchillo. Por suerte, hoy estoy viva.

Pude derrotar al demonio, pero fue muy, muy, muy duro. Me robó unos años maravillosos de mi vida. Se quedó para siempre con una parte vital y esencial de mi alma que no volverá jamás. Él me mantuvo muerta en vida. Pero jamás sabrá que me dio otras muchas cosas. Me dio la fuerza suficiente para luchar contra el. Me enseñó a valorar la vida por encima de todo, a ser fuerte y no rendirme. Él sacó a la guerrera que hay en mí.

Afortunadamente todo pasó. Pero con cada noticia que oigo sobre el maltrato,  todo lo vivido regresa a mi mente. Pienso en todas las mujeres que están pasando o han pasado por mi situación. Todas las muertes que veo me transportan a aquella época.  Desde aquí quiero gritar al mundo, gritar bien fuerte a todas ellas, que llegará el día en el que esto acabe.

 

Valientes, no os rindáis jamás, luchad con todas vuestras fuerzas y seguid hacia adelante. Será un camino difícil de atravesar pero no tengáis miedo, porque la verdadera amenaza la estáis dejando atrás. Adelante sólo queda la esperanza, la felicidad, y lo más importante, tu nueva vida llena de sonrisas, colores y del amor de las personas que realmente te quieren.

Mirad más allá de la burbuja en la que estáis encerradas y comprobareis que no estáis solas,  y si cogéis el cuchillo que se sea para romperla y escapar ella.
Un enorme beso a todas.

EQUILIBRIO

Miro a mi alrededor, me encuentro rodeada de árboles, naturaleza y vida.

Este es uno de mis lugares favoritos, aquí me siento libre y en paz, aquí recargo fuerzas para continuar y puedo ser yo. Pero hoy es diferente, no me siento bien, estoy triste y dolida. A mi mente llegan sin cesar las escenas que he visto en televisión. Imágenes de gente huyendo, gente carbonizada, bosques y campos quemándose, animales muertos por el fuego. Escenas de horror, muerte y desolación. Es muy difícil de asimilar que somos nosotros mismos los que provocamos ese infierno.

En un incendio yo no veo solamente fuego, veo árboles sufriendo, llorando, inmóviles, sin poder huir o defenderse y muriendo poco a poco. Veo animales huyendo aterrorizados y desorientados, y eso me parte el alma. Me hunde ver como acabamos con seres vivos cuyo único propósito es darnos la vida, el ver como somos incapaces de darnos cuenta de que nosotros estamos desapareciendo con ellos. Porque no es tan fácil recuperar un árbol perdido en un incendio que lleva siglos en pie. Cuando muere, muere para siempre y son cientos de años perdidos en un instante.

No comprendo como el ser humano, al que le han puesto todos los recursos necesarios a su alcance, el que tiene en sus manos el tesoro más preciado, la Tierra, está haciendo lo imposible por acabar con ella en vez de cuidarla. De hecho, lo estamos viendo día tras día, Los Polos se deshacen, la tierra tiembla cada vez con mayor fuerza, y las lluvias son torrenciales en algunos puntos, mientras que la sequia es mayor en otros.

Tenemos el diamante más valioso a nuestro alcance, y con nuestra avaricia, nuestra ansia de poder y egoísmo, lo estamos convirtiendo en pedazos. Si no ponemos remedio inmediatamente, llegará el día en el que ya no quede nada y nos arrepentiremos, pero para entonces será demasiado tarde. Llegará el día en el que los maravillosos colores que nos rodean se apaguen, las sonrisas no existan, se de paso a las lágrimas y en el que los animales sean un mero recuerdo, el día en el que todo a nuestro alrededor este sumergido en una profunda oscuridad.

La vida tiene un equilibrio, y para mantener ese equilibrio se debe destruir para volver a crear, debe existir un depredador y una presa, debe existir la muerte para que llegue una nueva vida, pero, ¿hasta que punto se debe destruir y aniquilar?. No se debería sobrepasar el límite, y por desgracia lo estamos haciendo.

Estamos secando nuestros ríos, llenando el océano de desechos, extinguiendo especies y matando árboles. Quitándonos el agua para beber, el alimento para subsistir, y el aire para respirar. Nos estamos quedando sin atmósfera, nuestra fuente de vida y la de todos y cada uno de los seres vivos que habitan en el planeta.

La mayoría de la humanidad es ruin, egoísta y manipuladora. Sólo piensa en su propio beneficio sin importar las consecuencias, sin importar a quién hace daño y sin importar lo que quede para el futuro. Afortunadamente también estamos los que luchamos cada día por hacer de este mundo, un mundo mejor. Los que luchamos por salvaguardar nuestro entorno y por intentar que las cosas cambien.

Vivimos en un mundo materialista, en el que el dinero vale más que la vida, el poder más que el sentimiento, y en el que no nos importa destruirnos los unos a los otros por riqueza. Un mundo, en el que los ricos son demasiado ricos, y los pobres demasiado pobres.

Somos la especie más inteligente del planeta. ¿De verdad es de inteligentes destruirse a si mismos?, porque con nuestras acciones es lo que estamos consiguiendo, y para mí no es sinónimo de inteligencia, sino de inconsciencia.

Yo, que adoro la vida por encima de todo, que vivo en una burbuja donde lo material no tiene valor y el amor, la lealtad y el afecto no tienen precio, soy incapaz de comprender cómo puede existir tanto egoísmo y maldad.

Me siento impotente y muy pequeña. Siento como si mi corazón encogiese de dolor. Se me congela el alma con las muertes innecesarias, los incendios y las injusticias que veo cada día.

Me encantaría llegar al corazón y a la mente de las personas que habitan este planeta para transmitirles lo que siento, lo que veo, pero no existen palabras que puedan describirlo.

Desde aquí me gustaría mandar un mensaje a todos aquellos cuyos escrúpulos, y sentimientos se les quedaron en el camino. A todos aquellos que disfrutan viendo como se queman nuestros bosques, a los que envían a soldados a una guerra sin sentido por beneficio propio, y a todas y cada una de las personas a las que no las importa el sufrimiento ajeno. A todos ellos, GRACIAS. Gracias por hacer de mī una persona mejor, gracias por abrirnos los ojos a los que todavía creemos en la Humanidad y darnos fuerzas para seguir luchando contra vosotros y vuestras imposiciones. Gracias por despertar a los guerreros que llevamos dentro, porque nunca nos rendiremos, nunca desistiremos en nuestro afán de ayudar a salvar vidas, y hacer sonreír a los demás. Es difícil, lo sé, estamos luchando contra Goliat, pero toda lucha merecerá la pena. El día que todo acabe, el día que consigáis acabar con todo, ese día nada de lo que poseáis servirá, porque la verdadera riqueza esta ahí afuera, en el cielo, las plantas, los animales, la sonrisa de la gente. Está dentro de los corazones puros y sinceros, dentro de la humildad, de la pureza, y vosotros de todo esto no sabéis nada. Vosotros en esto sois los más pobres y me dais pena, mucha pena, porque mientras nosotros disfrutamos de la vida con pequeños detalles, vosotros estáis sumergidos en una burbuja atestada de odio e hipocresía. Una burbuja ficticia que explotará en algún momento, y para entonces no tendréis nada, porque vosotros mismos habréis sido los encargados con vuestras acciones de exterminar a la humanidad.

Ojalá que algún día nos demos cuenta de nuestro error, y ojalá que cuando llegue ese día no sea demasiado tarde. Ojalá que algún día dejemos de destruirnos los unos a los otros. Ojalá que algún día podamos ver más allá de nuestros propios intereses, y dejen de existir las guerras y el hambre. Ojalá que algún día el odio de paso al amor. Ojalá que algún día nos demos cuenta de que la naturaleza, y todo lo que ella conlleva, es la verdadera fuente de nuestro existir. Ojalá que algún día seamos capaces de ver lo maravillosa que es la vida. Ojalá que algún día, el mundo sea un mundo mejor.

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UNA HERMOSA PROMESA

Hoy quiero hablaros de mis abuelos paternos, dos de las personas más importantes de mi vida. Ellos estuvieron a mi lado cuando nació mi hija. Mi abuela me acompañó en el parto, un momento mágico que nunca olvidaré. Pasábamos juntos todas las Nocheviejas. Las recuerdo llenas de risas y lágrimas de felicidad. En los últimos años nuestra unión y complicidad se hizo mucho más fuerte, y ellos se convirtieron en una parte esencial de mi existencia.

Hoy, quiero contaros una pequeña historia, la de una promesa cumplida. La que prometí a mi abuela antes de que ella falleciese, y que por circunstancias no pude cumplir estando en vida, y para ello os voy a contar como comenzó.

Les encantaba viajar siempre que podían, y un año decidieron ir a Jaén en Semana Santa. Allí presenciaron la Procesión de el Abuelo, (El Cristo de Nazareno). Quedaron tan enamorados que a partir de entonces no había año que faltasen a su cita con el. Siempre estaba presente, en su mente, en sus palabras y en su corazón.

Sólo dejaron de acudir a su cita cuando mi abuelo enfermó. Aún así, esperaban con impaciencia la ocasión en la que alguien les pudiese acercar. Pero desgraciadamente falleció antes. El día de la incineración regalamos a mi abuela una urna en forma de paloma con las cenizas de mi abuelo, para pudiese conservar un poco de él con ella. Se querían muchísimo, y con ello conseguimos que de alguna manera continuasen juntos.

Unos años después mi abuela enfermó, y se vio tan malita que me pidió acercarla a Jaén para ver a el Abuelo, ( El Cristo de Nazareno), en cuanto se recuperase un poco, y que con nosotras llevásemos las cenizas de mi abuelo. Por supuesto acepté, pero tiempo después empeoro y en cuestión de días falleció, de repente y sin esperarlo. Creí que mi mundo moriría con ella, nos dejó y yo no había cumplido mi promesa. En el tanatorio compre un colgante precioso en forma de corazón en el que poder llevar sus cenizas ante el Abuelo. Me prometí a mi misma llevar a mi abuela a Jaén fuese como fuese.

Incineramos a mi abuela junto con la paloma que contenía las cenizas de mi abuelo, de esta forma con el colgante llevaría a los dos a Jaén, y mi promesa sería doblemente cumplida.

En Agosto de ese año emprendí junto a mi padre y algunos miembros de la familia el viaje. Al llegar al Santuario la emoción pudo con nosotros. No paramos de llorar por lo que ese instante representaba. Yo, que sostenía el colgante con los restos de mis abuelos en mis manos, era incapaz de soltarlo. Sentía dentro de mí tal eclosión de sentimientos que se unía el dolor por no haber llevado a mis abuelos con vida, con la alegría de estar cumpliendo mi promesa.

Estar delante de la figura de el Abuelo fue sin duda algo inmenso, quedé prendada ante él, y por fin comprendí lo que mis abuelos sintieron la primera vez que sus vidas se cruzaron.

Hablamos con los miembros de la Cofradía y con el párroco. Les explicamos el caso y nos ayudaron en todo lo posible. Colocaron el colgante en el manto de El Cristo y les dieron una misa. Al día siguiente esparcimos sus cenizas. Fuė un momento único. Mis abuelos por fin descansarían. Por fin estaban donde tanto habían deseado estar y sentí paz, mucha paz.

Ahora me siento feliz, porque sé que ellos lo estan. Sé que están en paz y que se sienten orgullosos.

Han pasado los años y recuerdo aquel momento como si fuese ayer. Las lágrimas brotan de mis ojos cada vez que rememoro aquellos instantes y mi corazón late con fuerza.

Abuelos, os echo muchísimo de menos. Os quiero con toda mi alma.

Un enorme beso a todos.

UNA VIEJA CANCIÓN

LET THE MUSIC PLAY
DEJA QUE SUENE LA MUSICA

Deja que suene la música.
Solo quiero bailar durante toda la noche.
Aquí, justo aquí es donde me voy a quedar toda la noche.

Deja que suene la música .
Solo hasta que sienta que esta tristeza ha desaparecido.
Moviéndome, bailando, dando vueltas.
Deja que la música suene fuerte.
y déjala sonar una y otra vez, una y otra vez.

BARRY WHITE

A lo lejos escucho una vieja canción que resuena en mi mente. Con ella trae los recuerdos de una época pasada haciendo latir con fuerza mi corazón. Despertando en mí, un mar lleno de sentimientos. Con su magia me transporta a lugares pasados y momentos ya vividos. La música tiene ese poder, tiene la fuerza suficiente para hacer algo así. Ella, es la protagonista de alguna de la escenas más importantes de la película de mi vida.

Una vieja canción es capaz de hacer que con el paso del tiempo no recuerdes un hecho en concreto, pero sí, el momento en que sonaba esa canción y el sentimiento que despertó en ti. Tan mágica, que puede hacer sonreír a la tristeza, llorar a la alegría, separar ciudades y pueblos o unir países y continentes enteros.

Cada nota, acorde o melodía, por separado son simples chispas que al unirse dan vida al más intenso de los fuegos transformado en una hermosa canción.

La música creada con el corazón y desde el corazón es capaz de levantar montañas. Es el alma. Es color, es pureza, es odio, tristeza y alegría. Es el universo en todas y cada una de sus formas. Es poder, dulzura y pura energía. Es capaz de ablandar los corazones mas duros y a la vez, destruir los más puros.

Dejemos que sea ella quien dirija el mundo, porque junto con el amor, es el otro idioma universal, el que todo el mundo entiende. Dejemos que sea ella la que hable por nosotros cuando no somos capaces de expresar con palabras lo que sentimos. Dejemos que sea ella la que muestre nuestros sentimientos más profundos.

Usémosla para repartir el amor por el mundo. Apartemos el odio, las guerras, y no permitamos que algo tan maravilloso sirva para separarnos.

Que la música no pare, que siga sonando e inunde todos nuestros sentidos. Que nos suspire despacito al oído y atraviese nuestro alma.

Baila y deja que tus movimientos fluyan al ritmo. Siente como se apodera de ti poco a poco entrando en tu mente y viajando hacia otros lugares, otros mundos y otros espacios dentro de tu imaginación.

No permitamos que la música muera. Si eso sucede, el mundo moriría con ella.

Un enorme beso a todos.

LAS DECEPCIONES

Me decepcionaron sí. ¿Y a quién no se lo hicieron alguna vez?.

A lo largo de nuestra vida sufrimos muchas decepciones, ya sean materiales, personales o sentimentales.

Las que menos nos suelen afectar son las materiales. ¿Quién no se ha comprado algo y al llegar a casa se ha dado cuenta de que no era lo que esperaba?. Pero no pasa nada, porque lo descambia o lo guardas en un rincón y te compras otra cosa.
Pero, ¿cómo descambias o apartas de tu vida a un ser querido o a una persona muy importante para ti que te ha decepcionado?. O a ti, cuando uno se decepciona a sí mismo. ¿Cómo se descambia?.

Una de mis mayores decepciones fue la de mi padre.

Recuerdo que desde que era pequeña nuestra relación no fue buena. Yo solía pensar que no me quería. Llegué a llamar por teléfono varias veces a mi abuela para que viniese a buscarme porque no aguantaba más la convivencia con el.

Aunque a veces, me entraba la duda de que quizás la realidad no fuese como yo la veía, porque desde los ojos de una adolescente todo se ve de forma distinta. Y además, años después, en el peor momento de mi vida, cuando más le necesité, le pedí ayuda y me la negó. Prefirió defender al hombre que me tenia aterrorizada y amenazada de muerte, antes que a mí, a su hija y a su nieta.

No comprendía como el hombre que me dio la vida, el que se supone que tenía que protegerme del mundo, el que tenía que agarrarme fuerte con sus brazos para que no me cayese, me estaba dejando en manos de un destino incierto, que podría acabar con mi vida. No comprendía como era capaz de hacerme sentir a mi la culpable de la situación que estaba viviendo. No comprendía como la frase: “la ostia que no te ha dado él esta noche te la voy a dar yo”, estaba saliendo de sus labios. No comprendía que me dijese que era la palabra de él contra la mía. Y menos aún, comprendía que lo estuviese haciendo justo después de contarle que me había pasado el día entero escondida muerta de miedo.
Le estaba creyendo a él, una persona que no tenia su sangre antes que a mi. Estaba sola con una niña de cinco años. Tuve que luchar muchísimo para salir de las deudas que el padre de mi hija me dejó, y la indiferencia y abandono de mi propio padre me partió el alma. En aquel momento juré con todas mis fuerzas que nunca le ayudaría. Jamás me tendría a su lado. Le dejaría sólo y abandonado como me tenía él a mi, para que sintiese lo mismo que yo.

Me confirmó que todos los sentimientos que tenía hacía él desde que era pequeña eran reales. Me confirmó que para él yo no valía nada, y juro, que por aquel entonces llegué a odiarle infinitamente.

Pasó el tiempo, y ahora al cabo de los años, cuando miro hacia el horizonte de aquel pasado, es cuando de verdad me doy cuenta de lo que he cambiado interiormente.

No puedo decir que lo haya olvidado porque no es así, pero si que puedo decir muy segura que lo he perdonado y no siento ningún rencor hacía el.
Desde aquel entonces han pasado muchísimas cosas y he estado a su lado en momentos muy duros. Momentos en los que me ha necesitado y en los que no fui capaz de dejarle sólo. Pero no lo hice por obligación, lo hice desde el corazón y lo volveré a hacer siempre que sea necesario, porque siempre me tendrá a su lado. Atrás quedaron los juramentos en los que quería verle sufrir. Prefiero quedarme con el instante en el que se acercó a mi, nos fundimos en un inmenso abrazo, y con las lágrimas en los ojos me dijo cuanto me quería, algo que desde niña necesité oír.

Este capítulo me enseñó muchas cosas y me dio una de las mayores lecciones de mi vida. Aprendí que siempre habrá alguien o algo que nos decepcione y cambie nuestra perspectiva de ver el mundo que nos rodea. Pero nunca debemos dejar que cambien lo más profundo de nosotros. No debemos permitir jamás, que cambien nuestra esencia, y mi esencia no se basa en el odio, yo no soy así.

Todos somos humanos, todos cometemos errores. Admite tu error y aprende de él. Y si te decepcionas a ti mismo, quien mejor que tú para perdonarte y darte una nueva oportunidad.

Un enorme beso a todos.

MIS TRES SOLES, MIS HERMANAS

Ya sé que con sólo doce años no debería sentirme así, pero por circunstancias de la vida, sé perfectamente lo que es estar hundida, saturada, sin fuerzas y sola.

Cae la noche, y el rojo atardecer me anuncia que ya termina un día más.

Asomada a la ventana y con la vista perdida en el cielo dejo mi mente en blanco. Me dejo llevar por la sensación de paz que se apodera de mi cuerpo en este momento. Respiro profundamente, sintiendo con cada inhalación una enorme bocanada de aire fresco. El olor a pino mojado atraviesa mi alma. Me gusta esta sensación, me hace sentir libre de preocupaciones, de problemas, me hace sentir viva.

De repente, oigo una voz detrás de mi que me despierta de mi burbuja y me devuelve al mundo real. Me giro y ahí está, una de mis hermanas pequeñas preguntando por la cena. La miro sonriente y dejo mi mundo de fantasía aparcado a un lado.

Una noche más nos encontramos solas en casa mis hermanas y yo. Como mis padres trabajan, además de atender las obligaciones diarias propias de mi edad, también debo de ejercer de ama de casa y de madre de mis tres hermanas.

Como ya he comentado, sólo tengo doce años e ideas propias de mi edad, asi que, como ya tengo la casa limpia y no quiero que se ensucie, preparo en el suelo de la cocina una especie de picnic con manteles y las siento a cenar. Si, ya lo sé, pobres niñas cenando en el suelo, pero vuelvo a repetir, sólo tengo doce años y después de estar toda la tarde limpiando lo último que me apetece es seguir haciéndolo.

Cuando terminan de cenar, me ayudan a recoger el improvisado picnic. Una vez recogido, corremos todas hacía el salón, allí, nos acurrucamos todas juntas y ponemos nuestra serie favorita, Padres Forzosos. Estamos emocionadas, ahora llega nuestro momento favorito del día. Nos encanta, nos quedamos embobadas mirando la televisión durante todo el capítulo. Adoro estar así con ellas. Es un instante único y mágico que no cambiaría por nada.

Ellas, me han hecho crecer antes de tiempo. Ellas, me han enseñado lo que es el verdadero sentido del amor. Por ellas, tuve que ejercer de madre antes de tiempo. Ellas, fueron las muñecas con las que jugaba a ser mayor, con las que practicaba peinados y con las que salía a pasear. También por ellas, cambio pañales, y aunque me han dicho que en un futuro serán completamente diferentes, los de ahora son de gasa. Si, esos que se mojan mucho y hay que echar a lavar. Cuando veía a mi madre hacerlo parecía mas fácil y un poco menos asqueroso.

Tengo muchos amigos, los veo poco porque al salir del cole debo ir directa a casa. A veces es divertido porque vienen todos conmigo para hacerme compañía y nos reímos mucho. Me llaman por teléfono y hablamos durante mucho rato.

Mientras los niños de mi edad piensan en divertirse, yo tengo que estar pendiente de tres niñas pequeñas. Lo hago desde los ocho años y para mi es algo normal. Y aunque admito que es un fastidio, porque preferiría estar con mis amigos, también he de admitir que por ellas volvería a hacer lo mismo una y mil veces más.

Gracias a todo esto, se ha creado un vínculo entre nosotras que de otra forma jamás existiria. Se han convertido en una parte imprescindible de mi, de mi infancia, y han sido vitales en mi crecimiento como persona.

Ellas son mi todo, mi mundo y si me diesen a elegir, volvería a escogerlas a ellas sin duda.

Vane, Geles, Carol, jamás, jamás me arrepentiré de haber perdido aunque sólo sea un segundo de mi infancia por estar junto a vosotras. Porque si pienso en aquella época, vuestros recuerdos son los que me hacen sonreír.

Sois uno de los mayores regalos que la vida me podía haber dado.

Os quiero con toda mi alma y con todo mi corazón.

Un enorme beso.

MAGIA

Mírate, que bonita estás hoy, y no hablo del reflejo que ves en el espejo, eso es solo una
máscara, un antifaz de lo que llevas dentro.

Si pudieras relucir por fuera como lo haces por dentro, alumbrarías hasta el más oscuro de los cielos.

No temas por ser diferente, no temas por sentirte asi, pero por encima de todo, no temas por seguir siendo tú misma.

Dicen que estás loca, que tienes una forma muy diferente y extraña de ver las cosas, pero que bonito es estar lúcida dentro de tu locura.

Te sientes tan llena de vida, tan llena de amor y tan agradecida que te encantaría poder mostrar al mundo la magia que llevas dentro. Pero no quieres hacerlo para sea un mero participe, quieres hacerlo para contagiarlo de ella, para que pueda sentir y ver la vida de la manera en la que lo haces tú. Es tan especial, tan única, que si el resto del mundo fuese capaz de ver como lo haces tú, sería completamente distinto.

Te sientes afortunada, tienes una visión diferente al resto. Puedes ver el centro del universo cuando miras a tu alrededor detenidamente y no puedes dejar de sonreír cuando lo haces. Te das cuenta de que todo lo que te rodea es pura magia, el aire, el cielo, los colores. Tú lo ves de forma diferente y eso te hace sentir privilegiada.

Tienes tanto sentimiento dentro de ti que a veces te sientes como una bomba de relojería a punto de explotar, te sientes encerrada en un cuerpo demasiado pequeño. No hay espacio suficiente para tanta energia concentrada, por eso buscas las mil y una formas de poder expresarlo y soltarlo fuera. A veces subes a lugares altos y alejados donde gritas con fuerza y te desahogas, pero sobre todo, intentas hacerlo mediante la escritura, plasmando en el papel el sentimiento que te inunda. Porque cuando se escribe desde el corazón y con el corazón, las letras y frases hechas son capaces de derrumbar los muros mas altos.

Hay quien lo hace sutilmente, en la arena, dejando que se lo lleve el viento y quede en el recuerdo, pero tu lo haces sobre las piedras, dejando que quede grabado para siempre , para la eternidad, y asi, cuando alguien lo necesite siempre podrá volver al lugar donde unas simples letras escritas le atravesaron el corazón.

Yo, se de sobra que cuando dices que amas el amor por encima de todo, estás hablando de algo mucho mas profundo, estás hablando de un amor puro, de ese que sólo las personas como tu consiguen ver.

Estas loca si, pero yo te quiero en tu locura. Porque es lo que te hace diferente y especial, eso es lo que te hace ser tú.

Firmado: tu alma.

Un enorme beso a todos.

QUE BONITO

Que bonita es la sensación que me atrapa cuando abro los ojos y observo a mi alrededor un mundo lleno de intensos colores que inundan todo con su luz.

No siempre me encontré así, no siempre fuī capaz de ver más allá del mundo que me rodeaba, más allá de lo superficial y no siempre pude centrarme en mi interior, en lo que realmente merecía la pena, en el corazón del universo. Pero ahora que lo he descubierto, comprendo que es algo mágico y único.

Pienso en todas esas veces que la vida me dio la espalda y me lo puso difícil. Hubo muchos momentos en los que creí no poder seguir y quise tirar la toalla. No entendía como era posible que una persona pudiese sufrir tanto. No entendía como yo, que siempre intenté no hacer daño a nadie, que siempre intenté hacer felices a los demás porque es lo que me hace feliz, que destino me estuviese pagando tan injustamente.

Pero ahora lo comprendo, ahora entiendo que sin esas vivencias nunca hubiese sido capaz de conocer todo lo que conozco ahora, de sentir todo lo que siento ahora y de vivir tan intensamente como lo hago ahora.

Alzo la mirada y encuentro un infinito cielo azul rodeado de traviesas nubes que juegan a transformarse en diferentes formas. No todas son blancas, también hay alguna que amenaza con tormenta, pero aún así es igual de hermosa. Sé que parece fría y que entorpece el paisaje, a nadie le gustan las tormentas, porque nos tapan el sol y llenan las calles de oscuridad y tristeza.

Bien, pues al igual que las nubes negras, los problemas y preocupaciones a veces nublan nuestro día sumiéndonos en la más profunda oscuridad, impidiéndonos ver la luz que se esconde detrás de ellas. Pero debemos pensar que esas son las situaciones que nos hacen más fuertes, las que nos hacen florecer como personas y las que hacen que apreciemos de forma diferente y con más intensidad los buenos momentos.

Hacen que nuestras raíces sean más fuertes y que se agarren a la vida de tal manera que ni los vientos más intensos puedan derrumbarnos.

Todo lo que nos ocurre es por una razón, todo nos está enseñando una lección y todo se traduce a una simple palabra, aceptación.

Sólo debemos de aceptar que al igual que los momentos buenos nos enseñan muchísimas cosas, los malos también lo están haciendo.

En este momento puedo decir que me siento feliz y en paz conmigo misma. Estoy llorando en este momento si, pero son lágrimas de agradecimiento por todo lo que tengo.

El pánico, el dolor y el sufrimiento sólo fueron maestros. Pero sé que siguen ahí, sé que pueden regresar en cualquier momento, y no les tengo miedo, porque sé que si vuelven será para darme una nueva lección y enseñarme algo nuevo.

Así que como dice la canción, baila bajo la lluvia y no temas mojarte. Lleva siempre un paraguas para poder protegerte cuando sea necesario, transforma las gotas de lluvia en pequeños diamantes y crea con ellos una hermosa sonrisa que inunde tu corazón de luz y esperanza.

Recuerda que las tormentas siempre traen las mejores recompensas, y que al pasar dejan tras de ellas un hermoso arcoíris lleno de intensos colores.

Un enorme beso a todos.

ENCERRADA

Acabo de terminar de trabajar, hoy ha sido un día psicológicamente duro. Es difícil estar de cara al público y tener la mente bloqueada por miedo mientras disimulas y sonríes frente a ellos.

Cojo el coche y me dirijo a casa de mi prima para recoger a mi hija. Allí por fin tengo ese ratito en el que puedo evadirme un poco de todo, y las risas que me salen ahora si son sinceras. Ella siempre consigue hacerme sonreír y esa es una de las razones por la que la quiero tanto.

Llegó la hora de volver a casa. Voy conduciendo, y durante los pocos kilómetros que separan nuestros hogares, las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos. Intento disimular para que mi niñita no me vea, pero el pánico que las hace salir es mucho más fuerte. Intento distraerme preguntándola que tal la fue el día; si jugó mucho, si dibujó, y ella con esa carita tan bonita y esa vocecilla me cuenta sonriente todo lo que hizo.

Llegamos a la puerta de casa y aparco el coche. A veces dudo de que será lo mejor, si dejarlo en la misma puerta o algo más alejado, y al final acabo dejándolo en el mismo lugar. Apago el motor y me quedo paralizada mirando hacia el frente. No me atrevo a bajar del coche. ¿y si está escondido esperando a que salga?, ¿y si está dentro de mi casa esperando a que entre para pegarme un tiro como dice?. Mil cosas más pasan por mi cabeza.

El pánico se apodera de mí, ya no sé donde esconderme, ni a quién pedir ayuda. Sólo quiero huir, huir lejos, donde no pueda encontrarnos jamás y donde podamos comenzar una nueva vida. Pero no puedo, si lo hago podría perder a mi niñita, podría denunciarme por secuestro y eso me atormenta.

Por fin cojo fuerzas y me decido a bajar del coche. Al principio salgo despacio comprobando que no viene hacia mí. Saco a mi hija y corriendo entramos en casa. Enciendo las luces y reviso todos y cada uno de los rincones para asegurarme que estamos solas. Echo la llave y los pestillos de todas las puertas, y una vez listo, con el corazón todavía en un puño doy a mi niña su baño y la acuesto en su camita. Ese mágico momento, junto con el que pasé con mi prima han sido los únicos ratos que he podido distraerme en todo el día y no pensar en lo que tengo encima.

Sé que tengo que ser fuerte. Sé que tengo que luchar, y aunque no sé como acabará todo esto, sé que terminará

No tengo ganas de ver la televisión, ni de estar en la planta baja de la casa, no me siento segura alli. Subo arriba, conecto la alarma para que me avise si entra y me encierro en la habitación.

Aquí estoy, en el único espacio en que me siento segura. Aquí puedo llorar sin miedo a que me vean, aquí puedo desnudar mi alma y aquí, es donde realmente quiero estar.

Estoy hundida física y mentalmente, amenazada de muerte por el padre de mi hija y sola. He sabido esconder esta situación tan bien y como además él sabe mentir como nadie, ahora que me atrevo a hablar y a contar lo que realmente me pasa, pocos me creen. No son capaces de comprender la tormenta que estoy viviendo, aunque la verdad es que ni yo misma creía hasta hace unos años que existiese este infierno, y yo, estoy dentro de él. Te lo cuentan, lo ves en las noticias, pero nada de lo que oyes se acerca a la realidad.

Se me pasan mil cosas por la cabeza para hacer con mi vida, y por desgracia ninguna buena.

Jamás pensé que sus insultos, amenazas, humillaciones y desprecios pudiesen llegar a tal extremo.

Pero sé realista -me digo a mi misma- siempre ha sido agresivo, ha llegado a hacer cosas que sólo una persona sin escrúpulos ni sentimientos puede hacer. ¿Y de verdad pensabas que no sería de capaz de hacerte daño?. Pero que tonta, mírate, aquí estas, encerrada entre estas cuatro paredes y con la alarma puesta. Tienes claro que si no fuese por la pequeña que te da la fuerza para continuar, la personita que tienes en la otra habitación, no te atreverías a salir de aquí, porque es tan grande el miedo y el pánico que sientes, que te paraliza, te bloquea y te rompe en pedazos. En ese momento sólo quieres dejar de sufrir y de pensar, pero sobre todo dejar de sentir que estas muerta en vida. Estás perdida y sola, pero nunca te rindes, nunca. Siempre sabes como encontrar el camino. La diferencia es que ahora no estás sola, ahora hay alguien que sigue tus pasos, tu hija, y eso te hace aún más fuerte.

Después de un rato hablándome a mi misma decidí respirar fuerte y convencerme de que yo podría con eso. Aunque fuese duro y aunque no tuviese fuerzas no me rendiría. Agarraría a mi hija de la mano para guiarla al camino que nos llevara a un futuro mejor. No más fácil ni lleno de rosas, pero sí mejor. Sequé mis lágrimas, y cerré mis ojos dejándome llevar a un mundo donde los sueños se hacen realidad, a un mundo en el que los miedos no existen y las lágrimas se convierten en bonitas sonrisas.

Han pasado años desde aquel momento que por desgracia se repetía casi a diario. El recuerdo sigue doliendo como si fuese ayer, pero no dejo que influya negativamente en mi presente. Lo uso de inspiración y de superación, porque aunque fué duro, aquí estoy.

Todos esos instantes me enseñaron a valorar la vida de una forma que creía que no existía.

Gracias a todo aquello hoy valoro las pequeñas cosas que me rodean hasta tal punto, que solo puedo sentirme agradecida. Hoy puedo decir bien alto y claro que estoy VIVA , y esto es lo más maravilloso que me podría pasar.

Un enorme beso a todos.