EN LO ALTO DE LA MONTAÑA

Abro mis ojos, salgo de la cama y me dirijo a la ventana. No ha sido una noche fácil y la luz que me deslumbra me avisa que ha comenzado un nuevo día.

Hoy es un día de esos en los que me encuentro saturada y necesito desconectar de todo lo que me rodea, siento que la casa se me cae encima, asi que me arreglo y me dirijo al coche con la única intención de conducir a un lugar apartado, en el que pueda volver a encontrarme conmigo misma.

Después de conducir unos kilómetros detengo el coche y empiezo a caminar hacia lo alto de Sierra de Bernia.

Cuando llevo un tiempo caminando por fín llego a la cima. No ha sido fácil llegar pero aquí estoy, en lo más alto, con los brazos abiertos y gritando con todas mis fuerzas al mundo. Necesito hacerlo, necesito soltar todo el agobio que llevo dentro y que me está impidiendo respirar.

Desde aquí arriba todo es distinto, los problemas y preocupaciones parecen no existir. En este mágico lugar me encuentro rodeada únicamente de naturaleza, vida y paz, mucha paz. Un lugar donde sé que nadie conseguirá hacerme daño.

Miro hacía abajo, hacía el acantilado. Siempre me dieron miedo las alturas pero hoy no lo tengo, no tengo miedo a caer porque me siento fuerte y segura. Ojalá pudiese volar, me lanzaría sin pensarlo al vacío hasta llegar al límite. Allí desplegaría mis alas, alzaría el vuelo hacia las nubes y planearía al ritmo del viento sintiéndome libre, ligera y con esa sensación de felicidad que sólo cuando te encuentras contigo misma puedes llegar a sentir.

De repente vuelvo a la realidad. Por mi rostro caen lágrimas las cuales se escapan de mis ojos arrastrando con ellas todo lo que mi cuerpo y mi alma necesita expulsar. Grito de nuevo intentando liberar toda la carga que llevo sobre mí. No quiero sentirme mal, no me gusta estar así y cuando pasa necesito evadirme, estar sola y darme un tiempo para volver de nuevo con más fuerza y con más ganas que nunca de enfrentarme al mundo. Un mundo que me deslumbra cada día con su belleza, que me da motivos para seguir hacía adelante con cada amanecer y un mundo que me susurra: “tu puedes, no te rindas”.

Me quedo alli parada disfrutando del momento, expulso todo el aire que tengo dentro para poder inspirar aire nuevo y renovarme. Sonrio y emprendo mi camino de nuevo hacía el coche. Vuelvo con las pilas cargadas, llena de energía y preparada para enfrentarme a todas las adversidades que me esperan cuando vuelva.

porque a pesar de todo seguiré siempre hacia adelante, porque a pesar de todo yo no pienso rendirme jamás.

Un enorme beso a todos.

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3 comentarios sobre “EN LO ALTO DE LA MONTAÑA

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