MI MAYOR SOL, MI HIJA

Parece mentira que hayan pasado dieciocho años desde aquel día que vi tu carita por primera vez, eras preciosa y lo sigues siendo. Pero mírate ahora, te has convertido en toda una mujercita, en toda una campeona.

No has tenido un camino fácil, has pasado por cosas que ningún niño debería haber vivido.

Mi mejor regalo es verte sonreír cada día, porque sé que a pesar de todo, ahora eres feliz.

Nunca se me olvidará aquel día que cambió tu vida para siempre. Fue un 24 de marzo, Jueves Santo y acababas de cumplir cinco añitos. Nos despertamos y te quedaste un rato conmigo en la cama, saltando y riendo. Un rato después presencié como mi niña subida a la mini moto que le había regalo su padre, se estrellaba contra una pared. Fue el peor momento de mi vida, creí haberte perdido para siempre, y de repente, te vi en los brazos de tu abuelo y aunque me decía que estabas bien, desde lejos pude ver tu pequeña pierna colgando. Corrí hacia ti gritando que te mirasen la piernecita. Se me encoge el corazón cada vez que recuerdo esa imagen. Te llevamos volando al hospital de la Vila y como la lesión era demasiado grave directamente nos trasladaron en ambulancia al hospital de Alicante.

No solté tu mano ni un sólo segundo durante el trayecto, no dejabas de llorar, sufrías un dolor insoportable y yo no podía hacer nada para consolarte y quitarte ese dolor. Te juro que si no hubiese tenido tus manitas entre las mías y sentía tu corazón, en ese mismo momento me hubiera muerto de pena.

Han pasado casi trece años y desde entonces has estado saliendo y entrando continuamente de hospitales.

Has tenido que crecer demasiado deprisa y aunque te has hecho muy fuerte, sé que en el fondo ese corazoncito que llevas dentro esta lleno de cicatrices que te dejaron las heridas sufridas.

Gracias mi niña, gracias por todo tu apoyo y gracias por venir a consolarme con tus manitas y tus abrazos cuando me veías llorar siendo tan pequeñita. También quiero pedirte perdón por todas las veces que sufriste cuando me veías triste y por no haber podido protegerte más de lo que lo hice. Quiero que sepas que eres lo más grande que me ha dado el universo, eres mi fuerza, mi energía y mi razón de ser. Te has convertido en mi mayor apoyo y confidente.

Muchas felicidades princesita mía. Te quiero con toda mi alma.

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3 comentarios sobre “MI MAYOR SOL, MI HIJA

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