PORQUE TAMBIEN EXISTEN ESOS DÍAS

Porque también existen esos días en los que sin motivo alguno tienes unas ganas tremendas de llorar, te sientes débil y sin fuerzas para enfrentarte al mundo. Son días en los que sólo quieres encerrarte, echar la llave y no salir al mundo exterior.

Pero ¿sabéis qué?, que no es malo sentirse así alguna vez ya que tu cuerpo sólo te está
pidiendo un poco de atención, te está pidiendo que le dediques un poco de tiempo, te está diciendo que pares un momento y recargues energías. Porque llevamos tal ritmo de vida que no nos damos cuenta de lo necesario que es parar de vez en cuando para poder desconectar.

No es malo llorar porque esa es la forma que tenemos para poder descargar la presión que llevamos dentro y que vamos acumulando día a día. Por eso no me preocupan estos días porque sé que son necesarios y que mañana volveré a estar arriba, renovada, lista para la batalla de nuevo y con una sonrisa todavía mayor que la de ayer.

Hoy es un día de renovación interior, es un día de cambio de energías, y a pesar de todo seguiré sacando la mejor de mis sonrisas, porque hoy es un día tan especial y maravilloso como el resto de ellos.

Un enorme beso a todos.

NI UN MINUTO MAS

Ni un minuto más, perdido en el olvido.

Ni un minuto más, sin sonreír a la vida.

Ni un minuto más, sin intentar alcanzar tus sueños.

Ni un minuto más, sin decir te quiero a las personas que te importan.

Ni un minuto más, derramando lágrimas que se pierden en un mar eterno.

Ni un minuto más, sin perderse en el infinito mundo de tu imaginación.

Pero sí muchos minutos para gritar al viento, y soltar todo lo que escondes dentro.

Muchos minutos para disfrutar de las cosas tan maravillosas que nos rodean.

Muchos minutos de besos, abrazos y caricias.

Porque cada minuto cuenta. Cada uno de ellos es una nueva oportunidad, y un mundo nuevo por descubrir.

Un enorme beso a todos.

ELLOS TAMBIÉN PUEDEN SER VÍCTIMAS

Hoy quiero dedicar esta publicación a una persona cercana a mi, de la cuál no daré datos, pero creo que su historia merece ser escuchada al igual que la de todos los hombres que están pasando por la misma situación.

Por lo general, cuando oímos hablar del maltrato en la pareja, lo primero que se nos viene a la cabeza son las mujeres, porque somos más, porque somos más vulnerables y porque desgraciadamente las estadísticas demuestran que somos nosotras las que más lo sufrimos.

Cuando un hombre pida ayuda, démosle el mismo voto de confianza que a una mujer e intentemos ayudarle en todo lo posible sin juzgar.

Pero no nos olvidemos de ellos, esos hombres que son maltratados continuamente por sus parejas, porque aunque no nos acordemos de ellos, también están ahí.

Cuando un hombre es maltratado, por lo general no suelen hablar, ya que la mayoría de las veces es psicológicamente y tienen miedo de que se rían de ellos, o bien sean rechazados por la sociedad.

Cuando ese maltrato viene por parte de una mujer, el miedo a lo que puedan decir las personas que le rodean es mayor, porque por norma general pocos piensan que una mujer pueda maltratar a un hombre.

Tenemos que concienciarnos que una mujer también es capaz de manipular, maltratar e
incluso agredir. Además juegan con la ventaja de que por lo general las creerán a ellas, serán ellas las que se queden con los hijos, con la casa y les dejarán con lo mínimo posible económicamente para poder subsistir.

Parémonos a pensar por un momento, ¿Cuántos hombres habrán preferido terminar con su vida por sentirse solos, humillados, incomprendidos y sin ayuda por el simple hecho de ser hombres?. Seguramente más de los que imaginamos.

Pero lo peor de todo, es que por culpa de esas mujeres sin escrúpulos, las que realmente pasamos por ese infierno terminamos pagando las consecuencias de sus actos, por favor dejad de jugar con algo tan serio, que se lleva tantas vidas por delante y tiene a miles de víctimas sufriendo cada día.

Seamos conscientes que ellos también pueden ser víctimas de malos tratos, y necesitan ser apoyados y comprendidos como cualquier otra persona maltratada.

A todos ellos, un beso enorme.

El MUNDO EN COLORES

Sentada aquí en la arena, bajo un enorme sol, y con la vista perdida hacia un mar infinito, me doy cuenta que hoy es un día de esos, en los que se para el tiempo por un momento, y observas el mundo que te rodea de forma diferente, lleno de colores inmensos, intensos y llenos de vida. Es un instante en el que los problemas no existen, y en el que no puedo dejar de sonreír al ver tanta belleza frente a mi.

Siento paz, tranquilidad, me siento llena de vida, de esperanza, y aunque sé, que la realidad está ahí detrás, esperando a que despierte de mi sueño para volver de nuevo, no tengo miedo de enfrentarme a ella sin importar lo que me depare, porque al fin y al cabo somos parte la una de la otra.

Soy consciente que la vida es un ruleta continua, y que la suerte puede cambiar en cuestión de segundos, puedes estar arriba, y un instante después caer en lo más profundo o viceversa. Pero ahora es mi momento, el aquí y ahora, voy a disfrutarlo al máximo, sin pensar que pasará después, porque lo que tenga que pasar, pasará, y dará igual lo que haga, así que, ¿por qué preocuparme por algo que todavía no ha llegado?, no, yo no haré eso, lo afrontarė en el momento en que tenga que hacerlo, y lo haré de la mejor forma posible.

No quiero desperdiciar mi vida en lamentos por lo que pasó, o por lo que pueda pasar,
simplemente me dejaré llevar, aprovechando cada segundo, cada oportunidad que la vida pone en mi camino, porque en caso de que salga mal, prefiero lamentarme por lo que fué, y no por lo que hubiese podido ser, pero ¿y si sale bien?¿de verdad te quitarás la oportunidad de ser feliz, o sentirte realizado sólo por miedo?, yo creo que no, así que disfruta tu momento sin dejar que los miedos de tu pasado, o de tu futuro, puedan quitarte la oportunidad de poder ver el mundo de otro color, o el de poder sonreír sin motivo alguno.

Un enorme abrazo a todos.

RENCOR Y ODIO

Rencor y odio, esos dos sentimientos que te atrapan inevitablemente cuando has sufrido por  alguien o por algo, te dejan sin respiración cuando llegan a tu mente los recuerdos y hacen que afloren en ti convirtiéndolos en dolor, dejando muchos porqués sin contestar.

Mentiría si dijese que no fui presa de ellos alguna vez. Fueron muchos los momentos que me hicieron sentir así, pero con el paso del tiempo aprendí a sacarlos de mi mente impidiendo que influyeran en mi vida.

Comprendí que ese era el mayor daño que te pueden causar, no son las decepciones, las palabras o los hechos, si no lo que dejan en tu interior, esas sensaciones que se apoderan de ti como si fuesen virus que van destruyendo todo tu ser.

Decidí intentar sacarlos de mi vida. Me costó mucho, muchísimo, pero lo conseguí y desde entonces mi vida no es la misma, sin duda ahora es mucho mejor.

Dejé de odiar y sentir rencor , aprendí que si alguien te hace daño tienes dos opciones….
Perdonar sin prejuicios, sin acusar, solamente un perdón cuando la persona realmente te importa, comprendiendo que todos cometemos errores alguna vez por lo que decidimos dar otra oportunidad, o bien alejando de ti a esa persona que sabes que te volverá a hacer daño porque es su forma de ser. En cualquier caso, debes comprender que la principal razón por lo que debes hacerlo eres tú mismo, para sentirte bien.

Debes hacerte está pregunta, ¿qué me hace sentir mejor, seguir odiando, recordando continuamente el daño causado y así seguir sufriendo o bien apartarlo de tu camino, dejando  con ello que sea una piedra más?.

No permitas que un sentimiento se apodere de ti haciéndote sentir mal, porque es uno más entre los muchos que podemos sentir.

Gana la batalla sacando una gran sonrisa cada día, pero una de esas que llenan el corazón.
Agárrate a la vida porque nos da muchos motivos para poder continuar, aunque a veces, nos sea difícil verlo. Si nos paramos a observar detenidamente a nuestro alrededor, te darás cuenta de que siempre hay algo por lo que merece la pena ponerse en pie con cada amanecer.
Un abrazo muy fuerte.

EL VIAJE

Existen esos días en los que te levantas, miras a tu alrededor y bajando la mirada te planteas muchas cosas.

Piensas en lo que fue tu vida, lo que es ahora y lo que será en un futuro. En los fallos que cometiste, en lo que te hacen sentir y en como repercutieron en tu vida.

Todos tenemos esa mochila cargada con cosas que nos pesan demasiado, haciéndonos más difícil el poder avanzar.

Queramos o no, el ser humano es así por naturaleza, imperfecto, por lo que todos cometemos errores.

Debemos aceptarnos con nuestros fallos y nuestras virtudes. Tenemos que intentar lograr que la mochila sea lo más ligera posible, ya que solo así podremos avanzar. Los errores, problemas, miedos y bloqueos son parte de nosotros, es imposible hacer que no existan, pero sí podemos hacer que sean más ligeros.

La vida es un tren al cual nos subimos para realizar un viaje muy importante. Habrá paradas, trayectos largos, túneles y paisajes.  Sentirás mil sensaciones distintas, pero todas y cada una de ellas forman parte de él.

Al final del viaje miraremos hacia atrás y nos vendrán a la mente cada uno de los momentos que tuvimos. Si nos centramos en todos los bellos paisajes que vimos, las personas que nos acompañaron en el trayecto y en esos pequeños detalles que nos hicieron sonreír, los túneles y los miedos que tuvimos al pasar por ellos quedaran en segundo plano y los aceptaremos como parte del viaje, sin dejar que nos nublen los bellos recuerdos.

Al fin y al cabo eso es lo que nos mantiene vivos, los pequeños detalles que nos llenan el corazón.

Un enorme beso a todos.